El sistema ECCA de enseñanza radiofónica se basa en el uso sincronizado de tres elementos: material impreso, clase radiofónica y orientación o tutoría.
Breve reseña histórica
En la década de los sesenta, el entonces jesuita Francisco Villén llega a Canarias con la revolucionaria idea de poner en marcha una emisora de radio consagrada, exclusivamente, a la docencia.
Nadie apostaba por aquel proyecto: enseñar a través de las ondas resultaba algo quimérico. Sin embargo, esa idea - aunque pionera en Europa - no era nueva. Villén partía del modelo ofrecido por la emisora colombiana Sutatenza, que impartía clases a los más desfavorecidos sirviéndose de una serie de guiones radiofónicos.
Ahora bien, algo fallaba allí, a juzgar por el alto índice de abandonos del alumnado. Villén estudió la situación y descubrió que lo que faltaba era - precisamente - el elemento humano, la figura del profesor orientador. Se trataba de un colectivo compuesto, fundamentalmente, por agricultores que trabajaban de sol a sol; que, a veces, se sentían desasistidos en la ardua tarea de aprender a destiempo y con todos los elementos en contra. De este modo, el padre jesuita rediseñó el modelo de Sutatenza y conformó el, ya más que conocido, sistema tridimensional de enseñanza ECCA.
Tras algunas pruebas piloto en la localidad de Montilla (en su Córdoba natal) y dos años de experimentación en Canarias, Radio ECCA emite su primera clase el 15 de febrero de 1965.
Los comienzos fueron duros: apenas 279 alumnos y alumnas, procedentes mayoritariamente del sector agrícola, y media docena de profesionales de la enseñanza. Además, el objetivo altruista de ECCA - atender las carencias educativas de las personas más necesitadas culturalmente, cubriendo sobre todo el estadio de la alfabetización - no era rentable y fue difícil encontrar apoyo institucional.
Tras varias negativas, se consiguieron subvenciones públicas y privadas; y, muy pronto, el esfuerzo entusiasta de Villén comenzaba a dar sus frutos. Al año siguiente, Radio ECCA ya contabilizaba un millar de alumnos y alumnas.
Su andadura prosiguió. En la primera década de su historia se establecieron unas metas muy realistas: consolidar su acción en las distintas islas del Archipiélago Canario; en la segunda, se extiende a buena parte del Estado español y a diferentes países de América Latina; la tercera década se caracteriza por la ampliación en los campos de actuación y la diversificación de su oferta educativa.
Después de adoptar distintas fórmulas, según la legislación vigente en cada etapa, actualmente los centros de educación para personas adultas son privados (salvo alguna excepción) y reconocidos por las respectivas administraciones. En Canarias funciona como centro concertado con la Consejería de Educación, Cultura y Deportes.
Hoy, por las peculiares aulas de ECCA ha pasado más de un millón de alumnos y alumnas, casi doscientas personas integran su plantilla y en su haber cuentan numerosos premios. Han transcurrido más de cuarenta años; su actividad docente ya no se centra en la alfabetización, sino en las enseñanzas de grado medio y superior, aunque aquélla siempre tenga reservado su pequeño espacio en ECCA, fiel al espíritu que la hizo nacer. |